Búsqueda sin Término: una autobiografía intelectual

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I. Una autobiografía intelectual

Búsqueda sin término es una autobiografía intelectual, donde los datos estrictamente biográficos están subordinados a la exposición de las ideas. Es una obra básica para comprender la filosofía de Popper, si consideramos el carácter fragmentario del resto de sus libros.

La amplia variedad de temas y matices de su obra pueden captarse de un modo unitario en su autobiografía intelectual, donde encontramos, además, una gran cantidad de datos personales fundamentales para entender la trayectoria de su pensamiento.

La crítica fundamental a la filosofía popperiana deriva del hecho de que ésta se fundamenta sobre un planteamiento en el que se extrapolan intuiciones parcialmente válidas a ambientes para los que no son aceptables (1)

II. EL problema de la demarcación

La actitud crítica se desarrolla en Popper al intentar distinguir entre la «actitud científica» y la «actitud dogmática». Para ello plantea el problema problema de la demarcación que sería el problema de encontrar una caracterización adecuada que distinga la ciencia de las especulaciones no científicas, y ha considerado este problema como una de las cuestiones básicas de la filosofía.

a) En una primera fase Popper distingue los sistemas científos de los pseudo-científicos (marxismo y teorias psicológicas de Adler y Freud)

«En los comienzos de este período desarrollé mis ideas sobre la demarcación entre teorías científicas (como las de Einsten) y teorías psudocientíficas (como las de Marx, Freud y Adler). Me resultaba claro que lo que hacía que una teoría o un enunciado fuesen científicos, era su poder para descartar, o excluir, la ocurrencia de algunos eventos posibles ?para proscribir, o prohibir, la ocurrencia de esos eventes-. Así, pues, cuanto más prohíbe una teoría, más nos dice».

y concluye que las teorías pseudo-científicas no siguen el método científico.

b) Posteriormente Popper distingue la ciencia ya no sólo de la pseudociencia, sino también de todo lo que no sea ciencia en general, pero pretende considerarse como conocimiento sistemático de la realidad. Popper llamó metafísica a toda pretensión cognoscitiva no científica.

Popper propone la falsabilidad como criterio de demarcación. La metafísica quedaría en el plano de una «fe subjetiva», porque sostiene ideas que, al no ser científicas, no pueden someterse al contraste de la experiencia y quedarían por tanto reducidas al ámbito de la especulación subjetiva.

c) En una tercera fase hace un intento de salvar la metafísica y admite que, aunque las ideas metafísicas no sean «empíricamente contrastables», pueden ser criticadas, es decir, puede argumentarse objetivamente acerca de ellas.

La objeción que se puede poner a de Popper está en pretender dar un alcance filosófico general a lo que no es sino una intución metodológica parcial.

Existe un problema de la demarcación que tiene gran importancia, pero que no coincide totalmente con el que Popper plantea. El problema correcto sería: ¿qué tipo de conocimiento es el propio de las ciencias experimentales modernas?, ¿qué relaciones guarda respecto a otras pretensiones cognoscitivas? Pero el enfoque de estas cuestiones requiere un planteamiento metafísico que Popper no da.

-El criterio de la demarcación en Popper es la falsabilidad: una teoría es científica si es falseable (que en su teoría significa lo mismo que contrastabilidad o refutabilidad). La dificultad surge al considerar los enunciados acerca de la experiencia, que son los que habrán de servir para contrastar las teorías. Pero, nos preguntamos, ¿en base a qué se pueden admitir estos enunciados que son la base para contrastar otros?

-Otro problema surge al considerar de qué modo se llegará a los acuerdos necesarios para someter a contrastación empírica una teoría científica. Popper remite a la práctica científica, con lo que parece llegarse a una postura pragmática.

Al no permitir hablar de verdad o falsedad de ningún enunciado científico, cae en posiciones instrumentalistas. Varío los enunciados según me conviene. Al mismo tiempo hay convenciones entre los científicos.

Popper juega con una serie de conceptos -actitud crítica, contrastabilidad, demarcación, ciencia- que son considerados de modo demasiado parcial. Eso hace que sus seguidores hayan tenido que corregirlos en parte o se han visto envueltos en diferentes contradicciones.

Por ejemplo, en cuanto a la ciencia hay dos posturas difíciles de aceptar: a) el énfasis que pone en afirmar que ninguna teoría científica debe considerarse como definitiva y por otra b) su exigencia de que los enunciados científicos se sometan dentro de lo posible al control de la experiencia. Pero aquí habría que objetar que afirmarse con certeza la existencia de muchas propiedades ciertas de los cuerpos (propiedades directamente observables, etc).

¿De dónde provienen esta postura? En que considera la ciencia tomando como modelo algunas características parciales de las teorías físico-matemáticas más abstractas. Popper parece admitir, por otra parte, una versión particular de la ley de los tres estadios de Comte (la ciencia surgiría de una superación de la metafísica).

«No sólo es posible que una teoría metafísica tenga significado, sino que incluso puede ser verdadera. Pero si no podemos contrastarla, no puede haber elementos de juicio empíricos a su favor, y por tanto, no se puede sostener su cientificidad»

Las teorías metafísicas serían especulaciones sin contacto con la realidad. La ciencia empírica, aunque no pueda asegurar la verdad de sus enunciados, garantiza que sus enunciados tengan contacto con la realidad. Pero llamar «metafísica» a toda especulación no contrastable científicamente es partir de una base completamente deficiente. Si Popper sólo admite la metafísica crítica, queda totalmente negado el valor de la metafísica del ser, que pretende sostener afirmaciones verdaderas acerca de la verdadera naturaleza de la realidad.

En cuanto a la valoración de la filosofía en general, Popper se contradice. Afirma que el descubrimiento de un problema filosófico puede ser algo definitivo, pero que su solución no puede serlo nunca. Pero Popper había afirmado, por ejemplo, haber resuelto uno de los mayores problemas filosóficos (el problema de la inducción) y que esto le ha permitido resolver muchos otros problemas filosóficos.

El verdadero problema de la demarcación sólo puede abordarse con garantías de éxito desde una perspectiva metafísica realista, pues sólo esa perspectiva permite sostener el sentido realista del conocimiento.

III. El problema de la inducción

Afirma haber resuelto un problema que Hume había dejado a mitad. Qué se entiende por inducción: ¿podemos justificar afirmaciones generales en base a datos particulares?, ¿existe alguna garantía para pasar de casos experimentados a casos no experimentados? Si experimento que el agua que yo utilizo hierve a 100º, ¿puedo ya extraer el principio general de que el agua siempre hierve a 100ª? ¿Es esta una afirmación verdadera e irrefutable?

Cuando habla de inducción se está refiriendo a tres cuestiones diferentes: a) «psicología del aprendizaje», b) «metodo científico» y c) «justificación lógica de la inducción».

a) Niega que pueda darse aprendizaje por repetición y afirma que sólo puede darse por el método de ensayo-error. Pero parece un esquema demasiado simplista, porque deja fuera problemas como la abstracción e incluso en los casos que funciona se simplifica demasiado.

b) Dice que desde Bacon se pensaba que la ciencia progresaba mediante la inducción: «yo había tenido en mis manos, durante muchos años, mejor criterio de demarcación: la contrastabilidad o falsabilidad. Así podía descartar la inducción sin encontrarme envuelto en problemas acerca de la demarcación». En realidad Popper ataca no la inducción, sino el inductivismo, en cuanto pretensión de justificar todas las teorías generales en base a los datos de experiencia.

Dice Popper que las teorías científicas son hipótesis que van mucho más allá de los datos de experiencia: es un conocimiento conjetural. Se ha hecho una idea de lo que debe ser la ciencia y no sale de ahí. Además, aunque los grandes sistemas teóricos ordinariamente se basan en principios que van más allá de las posibilidades experimentales de observación, esos principios frecuentemente son formulados al menos parcialmente de un modo inductivo.

c) En definitiva, centra el problema de la inducción en el de la justificación lógica. Una frase clave: «Yo consideraba al conocimiento humano como algo que consistía en nuestras teorías, nuestras hiótesis, nuestras conjeturas; como el producto de nuestras actividades intelectuales. Hay, sin duda, otra manera de considerar el ‘conocimiento’: podemos contemplar al ‘conocimiento’ como un ‘estado de la mente’ subjetivo, como un estado subjetido de un organismo. Pero yo preferí tratarlo como un sistema de enunciados -teorías sometidas a discusión-. ‘Conocimiento’ en este sentido es objetivo; y es hipotético o conjetural».

Hume se había preguntado cómo podemos pasar de casos observados en la exeriencia a otros casos de los que no tenemos experiencia; no hay justificación. Popper recoge el problema y pretende salvar al mismo tiempo el empirismo y la racionalidad: no puede darse una demostración estrictamente lógica de afirmaciones universales en base a enunciados particulares (no admite la abstracción el conocimientos de las esencias). Por tanto debemos considerar todas las leyes o teorías como hipótesis o conjeturas; es decir, como suposiciones.

Popper está en lo cierto al afirmar que no se pueden justificar enunciados universales a partir de enunciados particulares a partir de las reglas de la lógica formal; pero eso no permite afirmar el carácter hipotético de todo conocimiento.

Lo más que podemos afirmar es que si suponemos que un enunciado es verdadero, y que ese enunciado contradice una consecuencia de una teoría, deberá afirmarse que la teoría es falsa (falsación de teorías, no verificación). Si hablamos de teorías verdaderas es simplemente por un acuerdo o convención.

Pretende evitar el escipticismo afirmando que entre varias teorías rivales podemos elegir aquella que todavía no ha sido refutada. También admite la elección de una teoría en base a criterios pragmáticos.

Pretende haber resuelto el problema de la inducción afirmando que es posible una «actitud racional» teórica y práctica a pesar de que nunca pueda justificarse la verdad de las teorías generales acerca de la realidad. Habría que decirle que esto vale desde un punto de vista instrumental, si se utilizan las teorías meramente como instrumentos para predecir sucesos futuros. Pero pretende más que esto: admite que el conocimiento se dirige a la comprensión de la realidad y pretende con su postura delimitar su valor.

No es nuestra intención señalar lo que entendemos por inducción en una metafísica realista (2), sino simplemente afirmar que en lo que llamamos observación o experiencia sensible se da un conocimiento intelectual: mediante la inteligencia penetramos a través de los aspectos sensibles hasta la naturaleza de las cosas.

Reducir el conocimiento a unas relaciones lógicas es claramente un prejuicio racionalista (influencia de Kant y de Hume). Indudablemente el métido hipotético-deductivo tiene un valor: se utiliza siempre que se trate de comprobar aspectos no observables de la realidad, pero también entonces es necesaria la inducción. No se puede reducir todo el conocimiento al uso de este método. Nuestro autor parece ignorar el gran papel que desempeña la inducción en el conocimiento ordinario.

Además llama indiscriminadamente «hipótesis» a todo enunciado o conjunto de enunciados científicos, ignorando la distinción entre leyes experimentales y sistemas teóricos.

Simplifica los problemas. Para los tres casos planteados utiliza un enemigo simplificado. Pero las cosas no son tan simples: junto con la utilización del método hipotético-deductivo se encuentra también la inducción que se emplea también en la experiencia ordinaria; junto al método de la eliminación crítica del error se da la verificación de enunciados.

Por eso Popper concluirá que la inducción, tal como él la entiende (inductivismo, aprendizaje, justificación de enunciados enunciados), no existe. Luego, no resuelve el problema de la inducción, sino que símplemente lo niega. Popper es continuador de Hume, símplemente que afirma haber evitado caer en el escepticismo. Pero si todo conocimiento es conjetural, el preferir una teoría a otra también lo será, con lo que en realidad no salimos del escepticismo.

Tampoco es válido aplicar al conocimiento ordinario varemos propios del conocimiento científico.

IV. La lógica de la investigación científica (método)

Relacionando sus ideas acerca de la inducción y de la demarcación establece su teoría del método científico, base de su teoría del conocimiento.

Popper afirma que el conocimiento científico es una ampliación del conocimiento ordinario, de tal modo que ambos tipos de conocimiento siguen el mismo proceso, con lo que estudiando el conocimiento científico, se aclararán los problemas del conocimiento en general.

De entrada, es un planteamiento que parece inaceptable; hay una continuidad entre ambos conocimientos, pero no una ampliación; no es de extrañar que con ese presupuesto se llegue a teorías desenfocadas.

Junto a eso reduce los problemas del conocimiento a la lógica. Pero no es posible elaborar una teoría del conocimiento sin considerar los procesos subjetivos de su adquisición. Al reducir sus problemas al ámbito de la metodología en su aspecto lógico no consigue defender el valor del conocimiento científico como conocimiento de la realidad.

Además, olvida otras características de la investigación científica, como las subrayadadas por T.S. Kuhn y que se refieren a la dimensión social de la investigación científica.

Proyecta unas intuiciones parciales (acerca de las pretensiones científicas del marxismo y el psicoanálisis) en una metodología científica (exigencia de contrastabilidad o falsabilidad). Proyecta luego esa metodología en una teoría de la ciencia (actitud científica que implica el carácter conjetural de toda teoría científica), de ahí pasa a una teoría del conocimiento en general (método de ensayo y error), e incluso posteriormente a una filosofía general (actitud crítica que se proyecta incluso a los problemas de las ciencias sociales). Seseñalamos una serie de problemas concretos implicados en ese planteamiento:

a) Contrastabilidad. Tiene aspectos válidos (p. ejemplo para las ciencias experimentales).

Pero existen aspectos de la realidad que no pueden ser sometidos a experimentación controlada y sin embargo pueden conocerse con certeza, bien sea a través de la experiencia ordinaria o por el razonamiento que parte de esa experiencia.

Además, el criterio de contrastabilidad tal como lo expone Popper, ni siquiera siempre es válido para las ciencias experimentales, pues en ocasiones la aplicación de las teorías científicas a la experimentación controlada requiere el empleo de técnicas prácticas basadas, al menos en parte, en acuerdos convencionales acerca de la interpretación de las observaciones (ya hemos visto en más ocasiones la crítica a esos planteamientos).

En definitiva, para ser consecuente con su propio planteamiento, Popper debería afirmar que toda teoría científica es «metafísica» (en el sentido en el que él emplea el concepto de lo «metafísico»).

b) Ciencia y conocimiento ordinario. No se pueden identificar esos dos tipos de conocimiento. En la ciencia hay muchos problemas que no se dan en el conocimiento ordinario.

Precisamente la insuficiente atención que presta al conocimiento ordinario motiva que niegue cualquier certeza al conocimiento tanto ordinario como científico.

La ciencia intenta precisar el conocimiento ordinario, pero lo supone tanto en su punto de partida como en la valoración de las conclusiones, de tal modo que la falta de una adecuada teoría del conocimiento ordinario implica un desenfoque de los problemas del conocimiento científico.

c) Conocimiento conjetural. Se da por visto.

En realidad, puede haber certeza en el conocimiento ordinario basado en la experiencia y en el razonamiento correcto.

d) El método científico.

Niega toda importancia a la inducción, presentando una imagen de la ciencia que se basa exclusivamente en el método hipotético-deductivo. Pero, habría que decirle, entre otras cosas, que ese método utiliza con frecuencia la inducción.

Se centra en los aspectos «extraordinarios» de la investigación científica, de modo que cuando se pretende aplicar sus consideraciones al proceso científico real, aparecen dificultades insalvables.

Presenta una imagen del progreso científico consistente en el derrocamiento de unas teorías que son reemplazadas por otras mejores en base a la contrastación empírica. Pero, por ejemplo, no se puede decir sin más que las leyes de Newton son descalificadas por Einstein, sino más bien que éste soluciona otros muchos problemas, pero las leyes de Newton en un ámbito determinado siguen siendo válidas.

Además, tal como concibe la falsación de teorías supone que éstas en la ciencia están sistematizadas, lo cual raramente ocurre en la ciencia real.

Con estos puntos, el análisis del método científico, que constituye la base de la filosofía de Popper, se revela insuficiente para fundamentar una epistemología adecuada, y menos todavía, como consecuencia, para servir de núcleo a toda una filosofía general.

e) La racionalidad de las creencias

No podemos nunca justificar nuestra creencia en la verdad de una teoría, pero podemos, a veces, justificar nuestra preferencia por una teoría sobre otra. En el fondo se coge la teoría que mejor ha resistido la crítica.

Este planteamiento no tiene mucho que ver con lo que suele ocurrir en la práctica. Los aspectos válidos de una teoría siguen siendo válidos aunque surja otra teoría más profunda. Lo racional será aplicar a cada problema las teorías que sirvan para resolverlo (no sería racional intentar aplicar la teoría de la relatividad a cualquier problema de la mecánica).

También es inadmisible su afirmación de que la creencia no es racional: una cosa es señalar que nuestra creencia en algo no hace que sea verdadero, y otra afirmar que toda creencia es irrelevante.

f) La teoría del conocimiento

Pretende reducir toda la cuestión del conocimiento a un estudio de enunciados y de las relaciones lógicas entre ellos; considera la ciencia de tipo físico-matemático como único paradigma de todo conocimiento válido, pero no examina los aspectos del conocimiento ordinario que caen fuera de sus intereses metodológicos.

Pretende reducir el proceso básico de todo conocimiento al método crítico de ensayo y error, pero al no admitir el concepto de verdad tampoco parece claro en qué consiste el error. A la vez habla de teorías falsas. Su postura aquí resulta ambigua.

V. El positivismo

¿Es nuestro autor positivista? (3) Se trata de ver su relación con los autores del círculo de Viena. Su tesis al respecto es muy simple: por una parte, expresa su simpatía respecto a los filósofos del Círculo, afirmando que buscan el rigor racional y la elaboración de una filosofía que tenga la precisión y claridad del método científico. Por otra parte, manifiesta que discrepa de ellos en la valoración de la metafísica, ya que él nunca ha negado que la metafísica tenga un valor en sí y respecto a la ciencia, mientras que los neopositivistas del Círculo de Viena pretendían la aniquilación de la metafísica.

Hay dos posturas:

a) Considerar a Popper como un neopositivista disidente que reemplaza el criterio de la verificabilidad por la falsabilidad.

b) Considerar las ideas de Popper como incompatibles con la filosofía positivista (lo hacen los autores del Círculo).

Lo que parece claro es que hay unos puntos de coincidencia y de discrepancia. Según la interpretación que se les de, se estará de un lado o de otro. Sin embargo, a primera vista, aparecen una serie de contradicciones

-¿Cómo es posible que Popper, defensor del valor de la metafísica, coincida con unas posturas que abogan por su eliminación?

-¿Cómo puede presentar a Carnap como modelo de racionalidad, responsabilidad intelectual y actitud científica, siendo que las tesis básicas del Círculo representan un grado de fanatismo e intolerancia hacia la metafísica difícil de igualar?

Primero: su postura sobre la metafísica, siendo diferente a la del Círculo, no afecta demasiado a sus planteamientos de fondo. No admite en realidad la metafísica en su sentido filosófico más usual: solamente admite que las especulaciones no científicas tienen un cierto valor, no carecen de sentido e incluso se puede argumentar de algún modo acerca de ellas.

Segundo: el fanatismo se refiere al tema de la metafísica. Pero con lo dicho en el punto anterior para él las ideas metafísicas son una etapa pre-científica, o sea, ideas que llegarán a desarrollarse de forma científica o que, en todo caso, pueden servir de guía para el desarrollo del conocimiento científico. La diferencia está en que los positivistas consideran en general las ideas no científicas como sin sentido, mientras que Popper les reconoce un valor en sí y para el desarrollo de la ciencia, pero siempre que se renuncie a la pretensión de obtener un conocimiento de la realidad que no sea hipotético o conjetural.

i) La postura de Popper tiene un cierto parecido con el positivismo de Comte. Por una parte coincide en parte con la ley de los tres estadios al afirmar que el conocimiento científico es la cumbre del conocimiento humano y valorar la metafísica como precursora de las teorías científicas (no hay lugar para el conocimiento de las esencias; la causalidad viene considerada como una regla metodológica que lleva a buscar conexiones regulares).

ii) Se distancia del neopositivismo lógico al rechazar el fenomenismo positivista (buscamos la verdad objetiva, aunque no tengamos certeza de alcanzarla); rechaza también el verificacionismo y la pretensión de edificar el conocimiento sobre los datos de la experiencias; profesa expresamente un realismo metafísico que es incompatible con las posturas positivistas en su sentido más estricto; para él existen verdaderos problemas filosóficos. Llega a afirmar que el positivismo lógico está muerto; que ya lo estaba en la época de la segunda guerra mundial. En otros momentos, parece lamentarse de haber contribuido a la muerte del positivismo.

iii) Pero hay una coincidencia de fondo importante en cuanto al cientificismo. Existe un cientificismo consistente en extrapolar los métodos propios de un tipo de ciencia a todo el conocimiento en genral. La filosofía de Popper incurre de algún modo en este defecto. Aunque no es el mismo que el del Círculo, tienen notables coincidencias: a) no se pueden alcanzar afirmaciones definitivas sobre la realidad; b) se adopta una postura agnóstica.

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Sin embargo profesa que es abiertamente realista y afirma que ésta es la diferencia fundamental con el Círculo. No está claro en qué consiste su realismo:

-Sostiene un «realismo de sentido común» que, según él, es una teoría metafísica y que tiene gran importancia para la epistemología.

-Los positivistas intentan fundamentar nuestro conocimiento de la realidad en base a percepciones (lo «dado» en la percepción). Popper considera sin embargo irrelevante ese proceso subjetivo, quiere conocer la realidad de una forma lógica, pero su conclusión es que todo conocimiento es conjetural o hipotético, con lo que tampoco se salva.

-Afirma Popper que aceptamos como real lo que puede actuar causalmente o tener acciones mutuas en relación con cosas reales materiales (tampoco aquí parecen haber discrepancias serias con los positivistas).

Crítica al realismo de Popper. Si todo conocimiento es conjetural, y si las contrastaciones empíricas no pueden ser nunca realmente concluyentes, no parece posible evitar la postura instrumentalista, según la cual la ciencia no es sino un medio para prever (personalmente rechaza repetidas veces el instrumentalismo).

En el ámbito de la interpretación de las teorías físicas, Popper se ha mostrado siempre partidario del realismo y de las tendencias que podríamos llamar «objetivistas» frente al subjetivismo, fenomenalismo, operacionalismo y positivismo (operacionalismo: un concepto se agota en la descripción de sus operaciones), pero difícilmente se aparta del instrumentalismo.

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Aunque es de notar que su postura ante el neopositivsmo ha sido de las más criticadas históricamente, tanto por los propios autores del círculo, como por los neomarxistas; sin ambargo, el espíritu cientifista del Círculo de Viena no ha muerto. Popper mismo participa de él: es el cientificismo naturalista, que considera el conocimiento en función de la metodología científica e intenta fundamentar una postura agnóstica respecto a realidades y valores trascendentes: el verdadero punto crucial de convergencia de la filosofía de Popper con la del empirismo lógico. Su pretensión de explicar el valor del conocimiento humano choca una y otra vez con un defectuoso planteamiento metafísico debido al cientificismo.

VI. Conocimiento y verdad

La postura de Popper con respecto a nuestro conocimiento de la realidad se basa en cuatro puntos fundamentales: 1) existe un mundo real independiente de nuestras experiencias subjetivas; 2) la existencia del mundo real no puede demostrarse, pero hay fuertes argumentos a favor del realismo; 3) el conocimiento es un intento de descubrir el mundo real; 4) nunca podemos estar ciertos de que nuestro conocimiento es verdadero, pero en ocasiones podemos saber que nuestro conocimiento de la realidad aumenta.

Popper sostiene que la tesis realista no puede demostrarse, por ser una doctrina «metafísica», que no puede ser refutada por la experiencia.

No hay argumento concuyente en favor del realismo o idealismo, pero los argumentos a favor del realismo son fuertes: el realismo forma parte del sentido común; todos los pretendidos argumentos en su contra, se basan en una parte del sentido común aceptada acríticamente.

Una primera cuestión sería precisar qué se entiende por realidad. El problema aparece claro: si nunca podemos estar ciertos de que nuestro conocimiento es verdadero, ¿cómo podemos afirmar que conocemos la realidad?

Según se ha visto la «contrastabilidad empírica» de las teoría requiere que nos pongamos de acuerdo en admitir como verdaderas algunas afirmaciones acerca de la experiencia. Pero entonces (supuesto 4), si una teoría está en desacuerdo con el enunciado que hemos tomado como verdadero, la teoría es falsa.

Hay una «decisión» sobre qué conocimientos son verdaderos; todo nuestro conocimiento aparece como un «juego», que nos puede llevar a éxitos parciales. Luego, si se habla de verdad o falsedad, es en un sentido diferente al nuestro. Lo que Popper pretende es que en ese juego «apostemos» fuerte, que formulemos hipótesis audaces. Podemos progresar en el juego, sin llegar nunca a enunciados definitivos. Según Popper, hay que cambiar el concepto que nosotros tenemos de conocimiento, porque para él no entra la certeza subjetiva.

¿Por qué afirma Popper que no podemos hablar de certeza? Porque según él sólo puede haber seguridad total en las afirmaciones lógicamente demostrables, es decir en las afirmaciones de la lógica y de la aritmética finita. Incluso aquí habría que decir a Popper que ni siquiera las demostraciones de la lógica pueden considerarse estrictamente demostrables al menos que se admita una cierta base metafísica. Pero, sobre todo, los problemas comienzan para Popper cuando, en base al «principio de transferencia», intenta aplicar el método a los problemas psicológicos. El fondo del problema es el querer disociar el enfoque «objetivo» con el «subjetivo» concluyendo que se ha de prescindir de los factores subjetivos. Tendríamos que decirle que de acuerdo que podemos tener certeza de cosas falsas, pero de ahí a querer eliminar totalmente la certeza… Quizá todo esto se da como una reacción contra planteamientos racionalistas: Bacon, confianza total en la autoridad de los sentidos; Descartes, en la autoridad de la razón. Pero el sentido común nos dice que no podemos prescindir enteramente de la evidencia.

Una metafísica realista admitirá la evidencia tanto intelectual como sensible como fundamento de la certeza, al mismo tiempo que reconocerá que muchos de nuestros conocimientos no llegan a una certeza total. Hay verdades ciertas basadas en la evidencia sensible, otras basadas en el conocimiento intelectual (primeros principios); al mismo tiempo el método hipotético-deductivo no permite llegar a conclusiones enteramente ciertas.

Popper llega a entrever una dirección realista de nuestro conocimiento, pero su relativismo hace que sea imposible dar razón del valor real concreto de ese conocimiento. La verdad, según Popper, es «un principio regulativo», pero no se podrá llegar nunca a ella (de ahí el título del libro). Por tanto su realismo se agota en la afirmación de una realidad independiente de nuestras experiencias subjetivas, pero no llega a influir seriamente en su teoría del conocimiento. El problema parece estribar en su deficiente base metafísica. No llega a captar otra realidad que la actividad del sujeto cognoscente.

Parte de un enfoque evolucionista, en que el conocimiento humano no es más que una adaptación del hombre al mundo circundante (por ensayo y error), de manera que nunca podemos alcanzar certeza en nuestros conocimientos, sino una aproximación a la realidad. La ironía se encuentra en el hecho de que la defensa de la metafísica que Popper efectúa, en realidad es una destrucción de la metafísica más profunda que la pretendida por los positivistas, en cuanto que es una destrucción envuelta en un ropaje equívoco que se presenta incluso como defensor de lo que destruye. Señalemos dos consecuencias importantes de todo eso:

a) Popper pretende insertarse en la tradición filosófica secular, y afirma haber resuelto algunos de los principales problemas planteados en la filosofía tradicional (inducción y demarcación). En realidad, sobre esos problemas sólo apunta algunas intuiciones metodológicas parcialmente válidas. Por tanto en Popper más que una filosofía hay una actitud: respeto a la ciencia dogmática, a las filosofías que pretenden dar una explicación definitiva de la realidad. Pero esa actitud deja de ser válida cuando se toma como fundamento de toda la teoría del conocimiento. Los problemas tradicionales respecto al conocimiento siguen, pues, en su lugar.

b) Algunas contradicciones de su sistema. Aunque Popper pretende esquivar las acusaciones de instrumentalismo y pragmatismo en su sistema, afirmando una y otra vez su realismo, no consigue salir de ahí. Para salir del instrumentalismo (escepticismo) lo más que llega a afirmar es que una teoría es mejor que otra. Pero, ¿en base a qué se puede decir que una teoría es mejor que la otra?

En definitiva, no consigue salir de todos estos inconvenientes por su particular concepto de verdad, que va evolucionando a lo largo de su obra. Aunque en una segunda época no tiene inconveniente en hablar de verdad como correspondencia entre enunciados y hechos, la verdad para Popper siempre queda como un punto de referencia, sin que podamos llegar a alcanzarla y por eso prefiere utilizar el concepto de verisimilitud en cuanto que le permite hablar de una mayor o menor proximidad de una teoría a la realidad, sin que lleguemos realmente a ella.

En conclusión, el partir de un deficiente planteamiento metafísico hace que sus consideraciones acerca del conocimiento y la verdad carezca de base firme e incluso se podría haber exigido a Popper el no utilizar esos conceptos en su sentido ordinario, pues cuando intenta hacerlo aparecen enseguida contradicciones.

VII. La actitud crítica

-En su libro La Lógica de la investigación científica Popper considera el método crítico de ensayo y eliminación de error.

-En la Sociedad abierta y sus enemigos, Popper generaliza el método crítico, llegando a lo que llama la «actitud crítica». De este modo la entera filosofía de Popper se ha caracterizado por el racionalismo crítico.

Crítica se opone a justificación. Nunca podremos justificar una teoría, pero sí refutarla. Defiende la actitud crítica como característica del aumento del conocimiento sobre la base de que nunca podemos llegar a la certeza. En la práctica podemos, e incluso necesitamos, tomar como ciertos algunos onocimientos, ya que sin esa fase dogmática no sería posible siquiera la posterior fase crítica.

a) La teoría de la ciencia y la actitud científica

Como hemos visto, Popper descubre la actitud científica como el empleo conveniente del método de ensayo y eliminación del error. La ciencia avanza proponiendo hipótesis y buscando contrastaciones. La actitud científica surge al aplicar esta forma de conocimiento a todo saber.

Es imposible afirmar definitivamente teorías científicas y, además, esa afirmación definitiva cerraría el paso a ulteriores avances científicos (4).

La raíz de estas dificultades consiste en extrapolar; afirmar que el conocimiento científico comienza por la realidad. Estudia la actitud que, según su interpretación, debe adoptarse delante de los enunciados científicos.

Algunos científicos han elogiado la teoría de Popper porque, en determinados ámbitos, sí que es útil.

b) La teoría del conocimiento y la actitud crítica

Considera el conocimiento ordinario en función del conocimiento científico, de ahí que su postura es cientificista, ya que pretende juzgar el valor del conocimiento en general en base a lo que estima el método científico. Pero si las teorías científicas son siempre conjeturales, con mayor razón lo serán las afirmaciones del conocimiento ordinario. Pero una vez puesto entre paréntesis el valor del conocimiento ordinario, será imposible construir una teoría del conocimiento coherente y verdadera.

No todo se puede demostrar lógicamente. Hay que admitir ciertas evidencias en base al conocimiento ordinario. Una vez más el realismo de Popper queda en una simple afirmación de la existencia del mundo externo y de la intención realista de nuestro conocimiento.

Por otra parte niega ser positivista. Es verdad que no sostiene algunas tesis básicas del positivismo («lo que nos viene dado»), pero también es verdad que, aunque hace muchas afirmaciones realistas, sin embargo su realismo queda más bien en la inteción. No tiene una gnoseología que permita relacionar un enunciado con la misma realidad. La actitud crítica no es base suficiente para edificar una filosofía acerca de la realidad.

c) La filosofía y la actitud crítica

Popper intenta hacer una nueva filosofía. Pero habría que someter a crítica la misma actitud crítica. A la objeción anterior se limita a reafirmar su propia postura, sin llegar a la raíz de la objeción. No puede fundamentar una filosofía que pretende dar cuenta del mundo real. Aduce que para criticar una teoría basta mostrar que existe alguna contradicción, bien interna, bien con otra teoría. Dice que no pretende «establecer» ningún conocimiento, pero que es posible juzgar acerca del aumento del conocimiento. Difícilmente puede admitirse esta teoría al menos que admitamos un instrumentalismo.

Pero, se le puede decir que para realizar una crítica tiene que admitirse algunos principios, como el de contradicción.

Admite que se puede hacer una crítica en base a principios que generalmente aceptamos. ¿Y si esos presupuestos que aceptamos no son verdaderos?¿Y cuando hay varias teorías que que quieren explicar un hecho? Habrá que elegir entre ellas mediante contrastaciones basadas en unos test.

Popper reacciona ante estos interrogantes que hemos formulado diciendo que esas críticas se basan sobre el dogma de que toda crítica tiene que fundarse en presupuestos verdaderos. Pero nosotros le volveríamos a decir que la afirmación de que todo conocimiento es conjetural también es conjetural. Popper hace continuos equilibrios verbales.

Su filosofía cambiaría totalmente de aspecto si realmente sólo se admitiera la crítica interna: pero entonces reduciríamos el conocimiento a una serie de juegos lógicos y Popper insiste en que nosotro buscamos conocer la realidad. ¿Cómo resuelve los problemas básicos de la «creencia» y la «racionalidad»?

La creencia nunca es racional. Da un particular sentido al término creencia (estado subjetivo ante la verdad, en lugar de aceptar el conocimiento de otro). Popper no quiere nunca justificar un conocimiento basado en la autoridad. Habla más bien de creencia en una teoría.

Frente a esto hay que decir que los argumentos de autoridad son perfectamente admisibles y razonables.

La racionalidad. Para él es algo muy semejante a la actitud crítica: es una disposición para aceptar la crítica, para aceptar por válida la teoría que ha resistido mejor la crítica. Este concepto de racionalidad encuentra muchas dificultades cuando se le quiere hacer operativo, por ejemplo cuando se trata de ver la racionalidad de una teoría única, que se toma universalmente como válida, y que no encontramos otras teorías para contrastarla. En la práctica científica los casos que se presentan no son tan simples como pretende-

Volvemos a la conclusión de que la filosofía de Popper es una extrapolación de intuiciones parciales válidas en ámbitos determinados de problemas. Pretender edificar toda una teoría de la ciencia, del conocimiento, una filosofía, sobre la base de la crítica: parace una pretensión exagerada.

VIII. Una epistemología evolutiva

Considera la teoría de Darwin como un «programa metafísico de investigación» cuyo valor es conjetural. Pero los problemas comienzan cuando defiende la teoría de Darwin. No habría problema en considerarla una conjetura, pero Popper afirma que esta teoría se corresponde perfectamente con la realidad, y ya no hay que tener más en cuenta la actutud crítica. Ve gran parecido entre Darwinismo y lógica situacional. Afirma que no le queda más remedio que aferrarse a la teoría de la evolución como a un clavo ardiendo: «propongo que consideremos la mente humana como si fuera un órgano corporal altamente desarrollado».

¿Por qué esa opción por el darwinismo?

-Porque proporciona una visión del mundo y del hombre compatible con su agnosticismo

-Presenta un marco general dentro del que pueden realizarse investigaciones científicas concretas.

Visión del hombre. Pero, al admitir esto, renuncia a platearse el tema de la existencia del mundo y del hombre y las explicaciones que da sobre el mismo son francamente pobres. Además de lo que acabamos de citar sobre el origen de la mente humana, sugiere que fue el lenguaje el elemento que hizo posible el desarrollo ulterior de lo específicamente humano (son conjeturas, como él mismo reconoce, difíciles de contrastar).

Por otra parte parece que tiene un rechazo explícito del materialismo: «me pareció bastante obvio que somos mentes o almas, o yos encarnados». Pero sin embargo no puntualiza esta afirmación y se dedica a sostener un emergentismo. Quizá no se plantea temas de fondo por sus prejuicios cientifistas y empiristas: si reconociera la inmaterialidad de la inteligencia humana tendría que acabar reconociendo a Dios.

Su actitud ante el materialismo. Se declara opuesto a los reduccionismos materialistas, pero su crítica al mismo no es demasiado sólida y al ser partidario de una evolución emergente cae en un cierto materialismo: es materialista en cuanto al origen de las características humanas. Pero no explica cómo la materia es capaz de trascenderse a sí misma. A la pregunta de cómo se da ese salo cualitativo que hace provenir las cualidades específicamente humanas de la materia, Popper se limita a hablar de un «materialismo» que se trasciende o de un emergentismo. Lo sorprendente es que sostenga con tanta fuerza esa hipótesis metafísica indesmostrable. Una cosa es admitir una cierta evolución dentro de lo humano y otra es que lo específicamente humano provenga por evolución.

Quizá esto permite afirmar que la filosofía de Popper no es capaz de elaborar una teoría del conocimiento convincente por el origen de la misma inteligencia a partir del lenguaje: no es capaz de sostener el caracter inmaterial de la inteligencia humana.

La inteligencia no sería más que una fase en ese proceso de adaptación al medio. De ahí también el por qué la inteligencia nunca llegará a la verdad: proviene de lo material y es incapaz de trascender lo material.

Existencia de Dios y ciencia. Si no hay inteligencia inmaterial no podemos remontarnos a Dios; es más, admitir la existencia de Dios equivale a renunciar a buscar otro tipo de explicaciones. Plantea una contradicción entre la existencia de Dios y la evolución.

Resumen de una contradicción en la trayectoria de nuestro autor. La situación se vuelve paradójica: ha comenzado su trayectoria filosófica con sus reflexiones de 1919 acerca de la ciencia y la pseudo-ciencia, señalando que lo característico de la actitud científica es la actitud crítica; posteriosmente ha elaborado una teoría del conocimiento y de la filosofía en general centrada en la actitud crítica concluyendo el carácter conjetural de todo conocimiento. Y ahora parece que admite una teoría, que ya estaba desde el principio en el fondo de toda su reflexión (el evolucionismo emergentista), que no fundamenta (comienza criticando la pseudo-ciencia y acaba en la pseudo-ciencia).

Evolucionismo emergentista. Volvamos a él. Se proyecta sobre toda su filosofía: las características específicamente humanas, siendo irreductibles a lo material, provienen de una simple evolución mediante la cual la materia se «auto-trasciende» a sí misma. Por ejemplo con la teoría de los tres mundos: con ella pretende mostrar lo que sería una fase actual de la evolución humana.

a) Primer mundo: es el mundo de las cosas, de los objetos físicos

b) Segundo: el de las experiencias subjetivas

c) Sería el de los enunciados, los pensamientos en sentido objetivo, que Popperafirma que son reales.

Si son reales las cosas físicas, también lo será todo aquello que pueda actuar sobre lo físico (las teorías). El mundo 1 y el mundo 2 pueden actuar entre sí; lo mismo el 2 y el 3; el 1 y el 3 sólo pueden actuar entre sí a través del 2.

Popper llega, con estas consideraciones, a articular toda su filosofía en una visión general unitaria: el fondo de esta visión es la evolución emergentista; la aparición del lenguaje humano posibilita que el hombre tome una postura consciente ante la evolución, contruyendo teorías que pretenden acercarse a la realidad y criticándolas para mejorarlas de modo que se aproximen cada vez más a la verdad; todo conocimiento es un intento conjetural de acercarse a la verdad, y siempre estará sometido a la crítica; la teoría del conocimiento debe centrarse en los contenidos objetivos del conocimiento (teorías, problemas, argumentos críticos) dejando de lado los procesos subjetivos que son siempre irrelevantes para juzgar la verdad del conocimiento; hay que renunciar a los intentos de alcanzar explicaciones últimas o definitivas, que son imposibles, puesto que nuestras posibilidades sólo nos permiten conjeturar teorías y criticarlas; la pretensión de alcanzar conocimientos definitivos lleva a paralizar el progreso del conocimiento, pues evita que se sigan planteando nuevos problemas y se sigan buscando nuevas aproximaciones a la verdad.

Pero, criticando la teoría emergentista de Popper, ¿como la inteligencia inmaterial puede provenir del simple desarrollo del lenguaje, que es algo material?

Si no hay verdades, ¿cómo se pueden evaluar las teorías? De acuerdo que no se pueden afirmar verdades absolutas, pero sí verdades que valen en un cierto contexto.

Por otra parte es imposible tener una idea adecuada del conocimiento humano si se prescinde de los factores individuales y sociales.

La renuncia a encontrar explicaciones últimas supone una desconfianza injustificada en la capacidad de la inteligencia.

Con su teoría de los tres mundos no hace sino dar un ropaje bonito a lo que es su teoría del conocimiento. El poco valor real que da al mundo 2 es parte de su teoría del conocimiento.

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(1) Para más información de esta obra, cfr. Mariano Artigas, Karl Popper: Búsqueda sin término, Emesa, Madrid, 1979

(2) Cfr. Sanguineti, J.J., Lógica, 4ª Ed. Eunsa, Pamplona, 1994.

(3) Hay que precisar qué entendemos por positivismo. Primeramente vemos el positivismo como la postura (Comte) según la cual sólo podemos conocer los fenómenos y su conexión. Hay que abandonar la pretensión metafísica de conocer la realidad en su esencia y en sus causas reales (la metafísica, un estadio). Luego se llamó positivismo lógico a la postura básica del Círculo de Viena, según la cual todo verdadero conocimiento se reduce a lo que puede «verificarse» experimentalmente mediante los recursos del conocimiento ordinario o científico y toda pretensión «metafísica» de superar estas posibilidzades es un sin-sentido lógico.

(4) Para una crítica más detenida de este planteamiento, cfr. M. Artigas, op. cit. p.131.

Javier Palos Peñarroya